Comer sano en la oficina también es posible

21 febrero, 2016
Comer sano en la oficina también es posible

Estoy harta de toda esa gente que te empieza a hablar de que está gorda y de que la culpa de todo la tienen sus horarios, su trabajo, que si allí no puede comer sano, y demás palabras que no son otra cosa que excusas. Nosotros, en mi trabajo, tenemos un horario por el que la hora de la comida la pasamos en la oficina, y ese tiempo que salimos a comer nos lo descuentan, y debemos salir exactamente lo mismo minutos más tarde la hora de salida. Mucha gente incluso decide comer más tarde y salir antes, pero seguramente sabréis que no es nada recomendable comer a partir de las tres de la tarde. Pues bien, entre unas compañeras y yo hemos optado por comer en la oficina pero con un servicio de catering. En concreto, a nosotras nos lo trae todos los días el catering La Frolita, que es una empresa de Madrid que hace una comida muy buena.

De esta forma, comemos en la oficina en menos tiempo, ya que no tenemos que esperar a que nos preparen la comida como ocurre en los bares, y tampoco nos da trabajo alguno, ya que nos la traen a la mismísima oficina. Cada día nos turnamos para que la recoja una de nosotras y luego todo ese tiempo que ahorramos lo disfrutamos yendo juntas al gimnasio o volviendo a casa para estar con los nuestros.

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Nosotras hemos incluso pactado los menús con la empresa. Ya sabéis que por la comida y los alimentos que ingerimos pasa gran parte de nuestra salud, así que hemos pedido comida casera y sana, con mucho aporte de proteínas y verdura y una fruta o yogures para el postre. De esta forma es como si comiésemos en casa, ya que además la comida llega caliente, sin necesidad de tener que meterla en el microondas, donde se mezclan los olores.

No es un servicio para nada caro si lo comparas con bajarte a comer a un restaurante de comida rápida cada día, y además es mucho mejor para tu cuerpo que comer una hamburguesa, un bocadillo o un plato combinado lleno de frutos. En nuestro caso, al encargar varias comidas, el precio nos sale mucho mejor porque nos ahorramos mucho en gastos de envío.

Pero esto que hacemos nosotras de una manera cómoda también lo puede hacer cualquiera de los que se queja de gordura si se trae la comida que se haría en casa en un tupper. La mayor parte de las oficinas cuentan ya con un pequeño comedor con nevera y al menos un microondas donde calentarse la comida, por no hablar de aquellas que tienen hasta su propia cocina o su servicio subvencionado de restaurante.

Y es más, si comes de tupper, tienes la facilidad de poder hacerte varias comidas en el mismo día, por ejemplo el sábado si no trabajas, y dejar ya preparado todo para la semana con una etiqueta con el día al que corresponde. Y quien dice una semana puede decir varias, en función de cuál sea la capacidad de tu congelador.

Con cualquiera de estas tres modalidades, comiendo de tupper, de catering o el restaurante de la empresa, no hay excusa alguna para decir que no se puede llevar una vida sana por culpa del trabajo y de sus horarios. Quien no lo hace la verdad es que porque no quiere. Incluso si me apuras, tener trabajo es una gran excusa para hacer una caminata cada día al volver a casa en lugar de coger el coche o el transporte público. Mientras otros deben estar delante del ordenador revisando ofertas de trabajo, los empleados tenemos una mayor suerte.

Así que fueras excusas y a comer sano, porque es posible.