Haz de tu bar un establecimiento dog friendly

13 abril, 2015
Haz de tu bar un establecimiento dog friendly

Hace poquito estuve en el criadero de pastores alemanes Villa Carpe Diem, donde unos apasionados de esta raza acabaron contagiándome su entusiasmo por el mundo animal hasta que finalmente, tras varias visitas y con el gusanillo en el cuerpo, acabé llevándome un ejemplar a casa. Se trata de un criadero de confianza desde que comenzó su actividad en el año 2000, cuando se introdujeron poco a poco en el mundo de la cría y venta de cachorros de pastor alemán. Por aquel entonces, seleccionaron una hembra importada de Alemania, Olimpia Von Thermodos, que además de reunir todas las características deseadas por ellos en el estándar de la raza y corroboradas por el Real Club Español del Perro de Pastor Alemán, RCEPPA, era una hembra que tenía su cartilla de trabajo, lo que permitía garantizar un equilibrio emocional importantísimo a la hora de criar a sus cachorros de pastor alemán. Al final, la primera camada se dio a finales del año 2002. Y de esa camada desciende mi perro ahora, Breogán.

Mi perro, al igual que todos estos que salen de un criadero de confianza como Villa Carpe Diem, son criados en un entorno natural en las mejores condiciones higiénico-sanitarias y de nutrición, tienen su control veterinario y sus placas de cadera para confirmar la no transmisión genética de la displasia. Además, normalmente superan sus cursos de obediencia y de trabajo deportivo, lo que les proporciona las cualidades necesarias para poder ofrecer a los clientes que quieren comprar un pastor alemán u otro perro de criadero de otra raza la garantía de unos cachorros equilibrados, sociables y bien desarrollados físicamente y psíquicamente.

cachorro

Una muestra de algunos de los cachorritos que están en el criadero Villa Carpe Diem.

Pero esto no es algo que sea exclusivo a los perros de raza y de criadero, sino que podemos comprarlos también en una perrera o en un refugio y, en caso de no estar al día en vacunas y cuidados, que sería algo muy extraño, es posible que nosotros los llevemos a un veterinario para una revisión y para que les den la medicación necesaria. Incluso podemos llevarlos a cualquier escuela canina donde aprendan las órdenes básicas, si es que nosotros no somos capaces de hacerlo por nuestra cuenta con la técnica de darles premios cuando obedecen.

En definitiva, que lo normal, y tenemos medios para ello, es que aquellos que somos amantes de los perros los tengamos bien educaciones y perfectas condiciones sanitarias. Ya que de no ser así, es posible que nunca hubiésemos llegado siquiera a tener uno, porque eso significaría que no nos gustan lo suficiente. Pues he aquí mi pregunta: si casi todos los perros que nos encontramos en la ciudad o con dueño, salvo raras excepciones, son perfectamente sanos y están educados, ¿por qué es tan complicado encontrar un bar donde los acepten?

Está claro que un dueño educado, que es algo que va independientemente del can, no va a dejar nunca que su perro haga sus necesidades en el local, al igual que evitará que este moleste a los demás clientes. Y sin embargo los bares ganarían muchísimas visitas gracias a esta medida que propongo hoy aquí.

Yo hablo desde mi experiencia, la de alguien que tiene perro desde hace unos meses y que baja a pasearlo al parque y conoce a más dueños que se hacen esta misma pregunta. Muchas veces, en este tipo de salidas al final acabas entablando relación o amistad con los otros dueños y te apetece ir a tomarte algo a un bar con ellos para seguir charlando, y nos hemos dado cuenta de que no es muy sencillo, a no ser que sea verano y puedas instalarte en alguna terraza al aire libre.

Se trata de una recomendación muy a tener en cuenta para seguir sumando clientes, bien por estos grupos de amigos que queremos juntarnos más a menudo o incluso porque muchas veces los dueños dejamos de salir tanto a tomar algo porque tenemos que volver al rato para sacar al perro, algo que no sucedería si fuese posible ir a pasar el día o una tarde larga por ahí sin encontrarse con el problema de no saber dónde dejar al perro en el momento en que quieras entrar a algún bar a tomar un pincho o un café.

Deja un comentario