Los callos: receta de un plato típico español

23 abril, 2016
Los callos: receta de un plato típico español

España ocupa el puesto número uno de los países productores de aceite de oliva, seguido por Italia, Grecia, Turquía y Marruecos. Es el llamado oro líquido con el que hacemos nuestros platos, y por supuesto que es oro para la gastronomía española y de los países mediterráneos. Esto hace que proliferen empresas productoras de aceite en nuestro país y de gran calidad, como es el caso de Aceites Olimpo, pues la famosa y sana dieta mediterránea sigue un patrón alimenticio típico elaborado con los ingredientes propios de la zona, sobre todo verduras, legumbres, fruta, carnes y pescado, y por supuesto, el aceite de oliva.

Prácticamente no hay comida en nuestro país que no esté elaborada y que no incluya entre sus ingredientes, en mayor o menor medida, el saludable aceite de oliva, al igual que no hay bar o restaurante en nuestro país, sobre todo en Madrid, donde es uno de los platos más típicos de su gastronomía local, que no incluya un riquísimo plato de callos en su menú o incluso como tapeo, pues es una de las tapas por excelencia, y está, por supuesto, elaborado con aceite de oliva.

Los callos son el estómago de la vaca, y pueden considerarse un plato económico, aunque muy sabroso y sano, porque el precio de sus ingredientes es relativamente barato. Así que si nunca os habéis atrevido con ellos porque os parecía un plato un poco complicado de preparar o muy laborioso, vamos a superar este miedo y ponernos a ello.

Los ingredientes son los siguientes:

  • 1 kg de callos
  • 1 pata de ternera
  • 250 gramos de lacón
  • 2 chorizos
  • 500 gramos de garbanzos
  • 1 cebolla grande
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • media cucharada de pimentón picante
  • 1 vaso de vino blanco
  • 2 limones
  • aceite de oliva
  • sal

Primeramente limpiamos bien los callos y los ponemos en una olla cubiertos con agua con los limones cortados a la mitad, así como con la pata de ternera y el lacón. También colocaremos los garbanzos a remojo en agua, para que cuezan mejor. Al día siguiente, sacamos los callos, volvemos a lavarlos y los cortamos en trozos. Ponemos al fuego una olla y en ella introducimos la pata de ternera, el lacón y los callos, y lo cocemos. Al cabo de media hora aproximadamente añadimos los garbanzos y ponemos un poco de sal, dejando cocer todo nuevamente.

En una sartén aparte echamos un poco de aceite, sofreímos la cebolla y el ajo cortados finamente y  vamos haciendo un refrito, al que añadimos los chorizos, previamente cortados en rodajas, el pimentón y el vino.

Cuando la carne esté cocida, se retira de la olla la pata de ternera y el lacón, se separa la carne de la pata del hueso y se corta en trozos. Lo mismo hacemos con el lacón, y se reincorporan nuevamente a la olla junto a los garbanzos y los callos. Se le añade el refrito de la sartén, se rectifica de sal, y se deja cocer todo junto a fuego lento durante unos quince minutos. Se deja reposar cinco minutos. Este es un plato para servir caliente, pues es muy apetecible en los días fríos de invierno, y la manera típica de servirlo es normalmente en cazuelas de barro, para que su calor se conserve durante más tiempo.

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La tapa española

Los bares de tapeo son algo típico de la cultura española, y que otros países nos están copiando. La tapa es una pequeña cantidad de comida que se sirve con una bebida, normalmente un vino, una cerveza, y como un aperitivo. Su origen es desconocido, pero se cree que, como la mayoría de las veces, nace de una anécdota. La tradición dice que el rey Alfonso XIII, visitando Cádiz, se detuvo a tomar un vino en una venta. Como se trataba de un día de viento, para que el vino no se llenase de arena de la playa, un camarero colocó una loncha de jamón encima del vaso de vino, a modo de tapa. Cuando el rey fue a tomar un trago de vino, preguntó: “¿Qué es esto?”. A lo que el camarero contestó: “Perdone, Majestad, le he puesto una tapa al vino para que no le entre arena”. El rey se comió la loncha de jamón y pidió que se le sirviera otro vino con una tapa igual. El tema causó risas en todos los presentes, y lo imitaron. De ahí aseguran que surgió el tema de la tapa.