Los mejores lugares para comer si eres estudiante en Madrid

16 octubre, 2015
Los mejores lugares para comer si eres estudiante en Madrid

Hace poco me vine a Madrid a estudiar la carrera de ingeniería aeronáutica y, al ser nuevo en la ciudad, me decanté por matricularme en una residencia universitaria, en concreto, en la Institución del Divino Maestro, que es una fundación benéfico-docente promovida y patrocinada por el Arzobispado de Madrid desde el año 1927. Y también me decidí por ella porque entre sus universitarios destaca muy especialmente la dedicación al estudio y su magnífica disposición para la convivencia, algo que es vital importancia para mí porque esta carrera no es moco de pavo y necesito un buen ambiente para trabajar.

Aquí estoy la verdad es que muy a gusto, esta residencia de estudiantes en Madrid está organizada sobre un régimen profundamente humano y familiar, basado en la libertad y la responsabilidad de cada uno, que hace que los alumnos vean en ella una prolongación de su propia casa. Además, aquí se organizan actividades, compatibles con los estudios y llevadas a cabo por los residentes a través de comisiones, como son las charlas y coloquios, los certámenes de relato corto y poesía, los concursos de fotografía y cortos de cine, las maratones deportivas, etc.

Pero como suele pasar en toda residencia universitario o colegio mayor, siempre hay un día o parte de un día en el que la cocina no funciona por descanso del personal y los estudiantes debemos salir fuera del recinto a buscar un bocadillo o un plato en alguna cafetería cercana. Normalmente yo acostumbro muchas veces a quedarme también a comer en el comedor de la universidad, ya que al ser público los precios no son muy caros y lo cierto es que la comida está bastante bien de calidad, pero en fin de semana este cierra y los foráneos buscamos cobijo en algún sitio. Parte de mis compañeros tienen familia en Madrid, por lo que algunos aprovechan para visitarlos y venirse ya cenados de vuelta a la residencia, pero este no es mi caso y he casi tenido tiempo en estas semanas de elaborarme una pequeña guía de lugares a los que ir a comer sin dejaros la asignación mensual.

comida

Los universitarios aprovechamos los días en los que descansa la cocina del colegio mayor o residencia para salir a comer o cenar fuera.

Normalmente una de las mejores opciones que hay es acudir a otro colegio mayor en el que seguramente no tengan tampoco funcionando la cocina pero que sí cuenten con una cafetería que gestiona una empresa externa o asociada. Esto es lo más práctico y económico porque los precios naturalmente están hechos para los bolsillos de los estudiantes.

Si no conocéis ninguno cerca, también podéis buscar por la zona universitaria, por el barrio de Moncloa y Argüelles, bares y restaurantes de menú donde comer. Esto es muy importante resaltarlo porque estos lugares son una parte rica de la ciudad de Madrid y también hay muchos establecimientos donde los precios están muy por encima de lo que nos podemos permitir, así que la clave es dar con aquellos que son de menú. No quiero hacer publicidad a ninguno y dar sus nombres, pero en cualquier calle os encontraréis bares de toda la vida, que por su aspecto anticuado los conoceréis, donde comer viandas de calidad y a un gran precio.

Otra de las soluciones que solemos tomar algunos de los estudiantes es acudir a las diferentes cadenas de establecimientos de comida rápida. La verdad es que yo esto no os lo aconsejo para nada habiendo locales de menú donde comer con postre por 10 u 11 euros, que es a veces menos incluso de lo que os pueden cobrar por la hamburguesa y el sándwich con su refresco, que ni es de bote, sino de esos que se rellenan de máquina.

Por último, y no menos importante, ahora que están tan de moda las aplicaciones de los teléfonos móviles, muchos de nosotros nos hemos decantado por pedir las cenas a domicilio y directamente comerlas aquí en el salón de la residencia de estudiantes. Desde pizza hasta comida china pasando por platos más elaborados y siempre calientes y a un buen precio, y lo mejor, sin tener que perder tiempo buscando un lugar para comer y volviendo luego por la noche a la residencia y ya sin ganas de engancharnos de nuevo a estudiar. Todo un lujo.

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