La aventura de montar un bar en Chipiona

La verdad es que no fue una idea fácil. Aún recuerdo cuando entré por la puerta de la Inmobiliaria Fresno para decir que pusieran mi piso en alquiler porque me iba a Chipiona (Cádiz) a emprender una nueva vida. La verdad es que en mi ciudad, Guadalajara, no había tenido suerte a la hora de encontrar trabajo, así que decidí irme a la aventura y bajar al sur.

Conocía Chipiona, además de por ser la ciudad donde nació Rocío Jurado, porque había estado allí durante seis años veraneando. Me encantó la ciudad. Rebosaba arte por todas sus calles, y lo más importante, comprobé que era una ciudad donde los bares y restaurantes estaban muy bien valorados.

Lo he montado en la calle Isaac Peral, una de las más céntricas de la localidad gaditana. Comprobé que había muchos bares, pero quizás faltaba uno al más puro estilo de León, o de Salamanca, es decir, donde se ofrecieran las tapas gratis a cambio de la consumición. Una oferta que cada vez se está implantando más en todas las ciudades. Aunque alguna toda´via sea muy reacia.

De esta manera, al mismo tiempo que los clientes me piden su cañita, aquí en el sur siempre Cruzcampo, su vinito, normalmente una manzanilla, o su vino dulce, yo lo acompaño de una pequeña tapita. Y qué pongo de pinchar pues cosas muy típicas de esta ciudad. Destacan las doradas, corvinas, acedías, chovas, sargos, lenguados, rodaballos, chocos, erizos, langostinos, almejas, cañaillas, navajas y un largo etcétera.

Y por supuesto no faltan las ortigillas, un plato típico de aquí, pero que triunfa allá donde va. La verdad es que la receta es complicada, por eso tuve que contratar a un cocinero chipionero. SI no sabes de dónde viene eso de que se llame tapa, visita esta página de curiosidades.

Luego tengo una carta del día, que también está teniendo mucho éxito. Allí pongo comidas como Berza chipionera, Papas con choco, Cazón en tomate o en amarillo, Raya en pimentón, Carne ibérica al moscatel, Corvina al horno, Tortillitas de camarones, Ortiguillas fritas o Galeras. Como puedes ver una oferta amplia y variada.
Entre las frutas sobresalen las naranjas, los limones, la sandía, el melón y, por supuesto, la uva moscatel, con la que se elabora el afamado vino moscatel de Chipiona , que recomiendo que todos tomen. Aquí hay auténticas bodegas que son un lujo.

Al poco de estar ya en Chipiona, recibí la llamada de la Inmobiliaria Fresno, mi piso de Guadalajara, estaba alquilado. Lo cierto es que no tardaron ni dos semanas. Me quité un peso de encima gracias a ellos, porque con la que está cayendo no es nada fácil alquilar un piso. Afortunadamente ellos me lo hicieron, lo dejé todo en sus manos y respondieron. Ahora, ya sí que me salían las cuentas.

Ahora mismo llevo ya 6 meses en Chipiona, lo más duro, es decir el invierno, ya ha pasado, ahora es el momento de con el buen tiempo, recoger lo sembrado. Creo que este verano por fin me podré sentir orgulloso de la apuesta arriesgada que hice.

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